El libre albedrío y una salud equilibrada

El libre albedrío y una salud equilibrada

Cuando hablamos del libre albedrío y elegimos aquello que contribuye a nuestro pleno desarrollo, entonces somos libres. Si hacemos cosas que van en contra de nuestra salud, en cualquier aspecto de nuestra vida, tanto físico, emocional, mental y energético-espiritual, estamos perdiendo nuestra libertad.

Todo aquello que interfiere con la plenitud del ser humano es esclavizante y va en contra de nuestra libertad. Por ello, la plenitud del ser humano tiene que estar basada en los principios regidos por las leyes naturales. Cuando tomamos decisiones que van en contra de estos principios, nos llevan también a la pérdida de la libertad.

El bien común tiene que estar por encima de nuestro interés personal, ya que el bien personal va incluido. Cuando elegimos satisfacer nuestros intereses en contra del bien común, nos hacemos esclavos del objeto del bien personal.

La atención al bien común hace crecer el conjunto. La división, el enfrentamiento y la mentira son alteraciones que esclavizan. ¿Por qué? Porque interfieren con el desarrollo del conjunto.

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¿Qué tenemos que hacer para desarrollar nuestra libertad?

La libertad se aprende y no es algo que se puede regalar o dar. Para ello, se requiere educar en valores, con el fin de poder hacer un buen uso del libre albedrío.

Educar es ayudar a discernir a los demás en el uso de su libertad. Por lo tanto, educar no es instruir, educar es enseñar a utilizar el libre albedrío. Asimismo, el que es educado aprende a utilizar el libre albedrío de una manera correcta.

Por otro lado, instruir y educar en el hacer y tener no nos llevaría a ejercer bien el libre albedrío. Más bien, nos lleva a ser esclavos del objeto del hacer y tener. El educar es aprender a utilizar el libre albedrío para elegir ser y hacer, orientados a la búsqueda del bien común. En este caso, la pregunta que nos plantearíamos constantemente sería: ¿qué me esclaviza?

Beneficios del buen uso del libre albedrío

Como hemos mencionado, el buen uso del libre albedrío hace que pongamos la calidad por encima de la cantidad. Asimismo, el ser es antepuesto al hacer y tener, el cual hace que nos preocupemos más por el ser.

El buen uso del libre albedrío nos hace elegir el hacer para tener, sin perjudicar al ser. La importancia del ser nos lleva a elegir siempre lo mejor. Por ejemplo, ante las preguntas: ¿Quién soy? ¿Para qué estoy? ¿A dónde voy? ¿Qué debo cambiar en mí? Nos hace discernir cuál es la mejor decisión que debemos tomar para que favorezca nuestro desarrollo personal y el desarrollo de nuestro ser.

En el nivel de una conciencia integrada, la persona come con moderación, duerme con moderación y puede diferenciar entre lo urgente y lo importante. De manera que da más atención a lo importante.

¿Cuándo ejercemos nuestro libre albedrío?

Es más, la persona empieza a tener una integridad y empieza a ser coherente. Por ejemplo, está atento para no caer en la incoherencia. Por eso, si nos educamos en el hacer, damos atención a las normas para evitar el castigo.

Sin embargo, cuando nos educamos en el ser, educamos a que la persona desarrolle su libre albedrío, centrándose en los valores. Es decir, elige aquellas acciones que destacan la atención a sus valores como ser humano.

Debemos contagiar los valores por medio de nuestras actitudes y vivencias. Adquirir valores, aceptarlos y hacerlos operativos en nuestras acciones, se convierte en una virtud, y cuando somos virtuosos, pues estamos desarrollando nuestro ser.

¿En qué se basa el libre albedrío?

La libertad basada en el Hacer se centra en el cumplimiento de las normas para no ser castigado. Sin embargo, educar en valores implica un compromiso de asumir nuestra responsabilidad de elegir lo mejor. Es decir, aquello que me lleva al desarrollo pleno de mi Ser.

Como dice el dicho: tengamos cuantos valores sean posibles, y tanta autoridad como sea necesaria. Para ello, la pregunta que deberíamos hacernos es: ¿Esto está bien o está mal? ¿Te hace bien o te hace mal? ¿Por qué crees que te hace bien? El lugar de la libertad es escuchar mucho y luego ayudar a la persona en el desarrollo de su libre albedrío.

Por eso, antes de dar un consejo a alguien hay que pedirle permiso. Por ejemplo, podemos decirle: ¿me permitirías darte una sugerencia?

El secreto de la educación es el compromiso de valores. Cuando se equivoca, hay que enseñarles a asumir la responsabilidad y reparar lo que se hizo mal. De manera que, así se puede reparar lo que se estropeo.

Libertad, por lo tanto, es el resultado de educar para elegir lo bueno. A mayor capacidad de elegir lo que favorece a mi plenitud, más libertad obtenemos.

¿Cuándo ejercemos nuestro libre albedrío?

Uno es libre cuando nos centramos en el ser. Además, tenemos libertad cuando nos centramos en el hacer y el tener. Es decir, uno puede tener libertad y no ser libre. Entonces, uno es libre cuando no nos enfocamos en hacer y el tener, más bien debemos enfocarnos en el desarrollo del ser.

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Logros que tenemos que alcanzar

Los dos logros que tenemos que alcanzar en el desarrollo del ser, es el ejercicio del libre albedrío y en tener, lograr y alcanzar una unidad de lo esencial. Por otro lado, mostrar generosidad en todo.

La generosidad es diferente al respeto, el respeto es individualismo. Por ejemplo, yo no me meto contigo y tú no te metes conmigo, entonces esto no tiene que ver con generosidad.

El centro del libre albedrío es, por lo tanto, la generosidad y no el respeto. El buen ejercicio del libre albedrío dirige toda la atención para el bien del grupo, la familia y la comunidad. La generosidad es una actitud de acercamiento, mientras que el respeto no produce el acercamiento.

Esto se basa en el hacer y tener, que son elementos del hemisferio izquierdo. Para ver si estamos avanzando en el aspecto de generosidad, debemos preguntar a los demás: ¿En qué te puedo servir? Porque en nombre del respeto y el amor se cometen muchas barbaridades.

La libertad tiene que estar en función de la unidad en un ambiente de generosidad. Para ello, tenemos que reeducar en valores de unidad y generosidad.

El libre albedrío y una salud equilibrada

Para recordar:

Dejamos de ser libres cuando hacemos o decimos algo que no está a favor de mi plenitud personal. Cuando ponemos énfasis al medio y no al fin, cuando ponemos énfasis en el hacer y el tener más que el ser. Definición de libre albedrío en wikipedia.

El ser es el fin y el tener es el medio que me ayuda a desarrollar mi ser. Por ello, el buen ejercicio del libre albedrío hace que nos inclinemos siempre en las decisiones que nos ayudan a desarrollar nuestra plenitud en el ser.

Así que, si estás dispuesto a desarrollar tu libre albedrío de la manera correcta, contáctate con nosotros y verás grandes resultados.  Recuerda que todo depende de ti.

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